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  • Míercoles, mitad de semana…

    Estas ultimas dos semanas han sido de altibajos. Por un lado el retorno de una vieja enfermedad saca a relucir que mis estados son los que ocasionaron su retorno, ya que se presentan mas cuando uno esta inmunocomprometido.

    Lo bueno es que lo logre detectar a tiempo y el tratamiento puede iniciar inmediatamente y sin las consecuencias de la vez anterior.

    He tendido algunos sueños bien raros, bueno por lo menos puedo soñar y he estado durmiendo relativamente “bien”, sin insomnio.

    Esta semana comienzo el tercer libro de este año, un hábito que siempre he querido formar pero nunca lo he logrado.

  • Dos libros, una semana

    Es la primera vez que estoy de nueva cuenta tomando el hábito de la lectura y he terminado un par de libros que son realmente diferentes.

    El primero es “Deja de decir mentiras” de Philippe Besson que me habían recomendado mucho y la verdad no me ha decepcionad. Me hizo recordar los mi relación con el primer chico con el que tuve relaciones, en muchos aspectos fue un reflejo de mi adolescencia y me hizo reflexionar mucho.

    El segundo es “El verano que me llevo a ti” de Patrivia Reverté Villar. Es un libro bastante ligero, pero que tiene un personaje que tienes las mismas afectaciones de ansiedad y de aislamiento que tengo yo. Temblores, angustias, preocupaciones por un futuro que es incierto y sentimiento de que uno esta dañado o que no es lo suficientemente bueno como para merecer que le pasen buenas cosas. Y el personaje de Marcos que es un chico que ante todo busca la felicidad para la otra persona, sin perder en cuenta todo lo que le afecta pero con siempre la actitud de ayudarle a superar todos sus traumas.

    Ahora buscare un tercer libro, tal vez algo no tan ligero, para darle un poco mas de sabor a la lectura.

  • Primer viernes del mes

    Photo by Sebastian Voortman on Pexels.com

    Tomar un hábito toma su tiempo y el escribir aquí me esta costando mas trabajo de lo que pensaba. He pasado muchos días de insomnio, de depresión y ansiedad estas últimas dos semanas. Me preocupo demasiado por tonterías como el hecho de que ya va a terminar el año y evaluó lo que he hecho y pienso que no he logrado nada, como si el año hubiera pasado sin beneficios.

    Pero luego me pongo a pensar de que si uno no se pone ciertas metas, ¿que voy a lograr?. Mi mente se dispersa tanto que no he sido capaz, ya en mis 40, de establecerme metas, aunque sean lo mas banales o tontas, como por ejemplo, leer un libro en determinado tiempo, comer mas sano, caminar, hacer ejercicios. etc.

    Me queda muy claro que vivir con ansiedad es preocuparse de cosas que uno no tiene control o que parecen estúpidas para cualquier otra persona, pero aun cuando eres consciente de ello, tu mente lo hace y no puedes evitarlo.

    Al que lea esto, le deseo un excelente fin de semana y disfruten de este inicio de mes.

  • Reconociendo los orígenes, primera parte

    Creo que lo más difícil para la mayoría que sufre depresión y/o ansiedad, es reconocer los orígenes de cuando tuvimos experiencias que nos provocaron sufrir de estos males. Siempre se recomienda que se busque ayuda profesional, la mente es muy buena en bloquear recuerdos que nos lastiman pero también es cierto que muchas veces si podemos reconocer los orígenes, solo tenemos que saber reconocerlos y buscarlos.

    Yo tenía una idea vaga de cuales eran estos eventos o momentos de mi vida, pero siempre los deje como simples situaciones que uno no puede controlar, pero que al final me provocaron en mi:

    • Depresión
    • Sentimiento de abandono
    • Aislamiento social
    • Insomnio
    • Ansiedad

    El primer evento que recuerdo muy claramente, fue la separación de mis padres. No recuerdo bien con exactitud, pero fue entre 1985 y 1986. Yo apenas tenía 6 años y nos dieron la «oportunidad» de decidir con quién nos queríamos quedar. Pues, por lógica, ya que uno le es más como quedarse en el mismo lugar y no sufrir más cambios, decidí quedarme con mi papá.

    Lo que no sabía en ese momento, es que los dos años siguientes fueron los más solitarios, los más deprimentes y los que más marcaron a la persona que soy ahora. La depresión llegó a un nivel en el que tuve problemas de anemia debido a que simplemente había dejado de comer, fue en estos momentos en que surgieron los primeros sentimientos de no querer continuar viviendo.

    Afortunadamente, en 1988 deje la casa de mi papá y me mude con mi mamá, que honestamente tampoco era la vida perfecta (nadie la tiene), pero fue un cambio positivo en mi vida.

    Desafortunadamente, el daño ya estaba hecho y no sabía todavía lo que venía por delante.

  • Cerrando la semana, con un poco de insomnio

    De esas semanas que crees que la vas a librar y el jueves y viernes me pega un poco de insomnio, pero más que nada, el ruido de los antros de la zona donde vivo.

    Pero pues así es la situación de vivir en esta zona. Me costo mucho trabajo acostumbrarme a todo y con la pandemia fue de nueva cuenta comenzar desde cero.

    Aún así, cierro la semana bien, con mejor estado de ánimo, sin sentir depresión alguna o ataques de ansiedad, pero como en todas estas cosas no se puede bajar la guardia.

  • Viernes, santo viernes

    Se fue volando la semana, de estar todo estresado a un poco más relajado. Pero, un día de insomnio y uno de ruido de antros no me facilitaron dormir tranquilo.

    Lo que si me ha ayudado muchísimo es caminar por las tardes después de trabajar, por suerte el clima me lo ha hecho fácil y no ha estado lloviendo lo suficiente como para evitarme hacerlo.

    Pero bueno, mañana va a ser día de trabajo y el domingo día de descanso así que espero que sea fin de semana provechoso.

  • Lunes nublado, con un poco de ánimo

    Mitad de mes, el año se esta yendo como si fuera agua. Tengo varios días que tengo problemas para dormir, no puedo decir que es insomnio, porque si puedo acostarme y quedarme dormido sin problema, pero en el menor ruido que existe y me despierta no puedo volver a dormir.

    Y no creo que se deba tampoco a la ansiedad, pero sí más que nada a la depresión. Es la época en que mi cerebro me comienza a moler diciéndome que casi pierdes otro año más y sigues haciendo lo mismo sin lograr ningún triunfo o meta.

    Pero bueno, es mejor comenzar tarde que nunca, jajajajaja, eso siempre me lo digo a mí mismo para tratar de convencerme que todo va bien.

    La película de la semana, Magnolia, un elenco estelar, una historia entrelazada fuera de lo común, un poco larga para la mayoría pero simplemente vale la pena.

  • Un grito en el vacío

    No hay nada peor que levantarte casi todos los días con el sentimiento de ansiedad que no te permite siquiera plantearte la idea de levantarte y comenzar tu día.

    Pues eso es lo que me pasa a mí. Vivo con ansiedad y depresión, en la mayor parte de los días y sobre todo durante la mayor parte del día. Tratar de controlarla es un esfuerzo monumental, desgastante y en ocasiones uno piensa dejar de batallar y pensar que al otro día uno no se levantará.

    Terapia ayuda, platicar de ello con tus amigos ayuda, pero es una batalla silenciosa y solitaria.

    Y lo que busco con estar aquí, es ventilar mis frustraciones y usar como terapia para decir las cosas que de otra forma no puedo decirlas